
Pues bien, existió una vez en diciembre pasado, más o menos cerca de año nuevo, un grupo de desconocidos, que de no haber sido por que se vieron en la alberca en paños menores por casi tres meses, se habría tratado de un grupo de desconocidos totales.
El día de la salida, el día 26, llegaron todos a la cita en el Seven que está cerca de Copilco, todos muriéndose de frío, esperando a que el después tan-mentado-chofer dejara subir el equipaje, en ese rato como que se fueron reconociendo y a partir de ese momento surgió el grupo de los chicos especiales; aunque el primer día nadie lo sospechaba siquiera, ni aún despues de estar juntos 22 horas seguidas en un espacio tan reducido como el antro-bus de la UNAM.
El primer día no se les hizo bucear, ya que un tal Domingo no había llegado con el equipo necesario, y despues de tres horas sin tener nada que hacer, y de pensar que era un lugar aburrido, alguien surgió con la maravillosa idea de ir a snorkelear, y así fue, nadie esperaba encontrar nada bueno..., se tragarían sus palabras dos horas despues.

En el lugar, muy cerca de la playa se encuentra la barrera de arrecife, había que llegar nadando hasta la salida del arrecife para poder encontrar lo mejor del otro lado, en esa snorkeleada se pudo ver gran cantidad de vida, un pez globo, una morena, bancos de peces, y hubo quienes por primera vez en su vida conocieron a las "aguas malas", bastante gracioso, hubo a quien no lo habían tocado, y al escuchar los quejidos provocados por las picaduras de los demás se acercó a ver qué les sucedía, y por supuesto que se enteró :D.
Después de esa estupenda salida, las cosas pintaban super bien para el resto del viaje y para las buceadas; al día siguiente les tocaría su primera inmersión con el buen Bruno, quien había sido el instructor durante el curso, fue muy bien monitoreada, ya que el plan era bajar a 18 metros por 30 minutos, y tal cual, nos mantuvimos a 18 metros por 30 minutos, ni más, ni menos.

En esa ocasión tuvimos la suerte de ver a una tortuga, que se acercó con tanta curiosidad comonosotros a ella, seguimos avanzando y nos tocó ver a un par de langostas enormes, bueno, una más que la otra, para ser la primera buceada de nuestras vidas estuvo genial.
Y hasta ese momento nos habíamos considerado como un grupo afortunado, por haber tenido a uno de los mejores monitores del lugar, mismo que nos había enseñado lo que sabíamos, la fortuna nos duró solo un momento, ya que justo cuando nos tocaba hacer nuestra segunda inmersión, la maldita compresora de Domingo ya no quiso llenar mas tanques, así que ese día, solo nos tocó una vez.
Al día siguiente, por azares del destino nos tocó bucear a las 7 de la mañana, fuimos el primer grupo, y nuevamente nos sonrió la fortuna, fuimos el primer equipo en bucear con Jack Baron, el papá de los pollitos, el que inició el buceo en la UNAM hace 25 años, etc, etc...
La segunda buceada también resultó excepcional, el plan oringinalmente era llegar tan solo a 27 metros por 30 minutos, sin embargo ya estando en el lugar, Jack decidió que haríamos un poco más y llegamos hasta los 30 metros por 33 minutos.

Fue increíble ver a Jack acercarse a una como cuevita por la que apenas y se podía atravesar con el equipo puesto, asomarse, voltear a vernos, hacer la indicación de seguirlo, y ver como poco a poco su cuerpo iba desapareciendo por la entrada, se me hizo larga la espera a que todos los demás entraran, ya que yo iba casi hasta atrás. Dentro de la quebrada, ya no se podía ver debido a la arena que habían levantado los compañeros de adelante.
Ese día sí nos tocó bucear doble, y sucedió algo interesante en esa segunda buceada del día, también anduvimos entre quebradas, y al momento de salir de una, sentí un golpe en la rodilla, volteé a ver y solo se veía verde, pensé que solo era un golpe y que se me había quedado verde por el color del coral o algo así, yo seguí nadando, y el dolor lo seguía sintiendo, de pronto volví a ver, y de la herida brotaban un par de hilos verdes y en ese momento me di cuenta que lo que yo veía verde era en realidad mi sangre. Sangre Verde!!, no mentían cuando decían que los colores se van perdiendo :P.

Las siguientes buceadas no fueron tan emocionantes, aunque no por eso son menos buenas, eran a más profundidad, cerca de los 40 metros o más, hicimos buceo multinivel, para hacer estas buceadas nos llevaban a un lugar llamado "El Arenal", es un lugar impresionante, debajo de ti solo hay arena, a la izquierda, a la derecha, lo mismo por doquier, había que nadar un poco para llegar a las formaciones de coral, pero el simple hecho de ver blanco al rededor, y hacia arriba el espejo del agua hayá muy lejos, es algo que vale bastante la pena experimentar.
La siguiente buceada interesante la hicimos en el Cenote Azul, que está en Bacalar, fue genial, de hecho la primera vez que estuve ahí ni sabía nadar, al año siguiente que fui, ya sabía y atravesé nadando el cenote por su lado más corto, y la tercera ocasión que estuve ahí, me tocó entrar a bucear.
Ese día, definitivamente no fue mi día, para empezar, por poco y no nos toca bucear (para variar), y luego me metieron en tal confusión, que ya no sabía qué tanque tenía aire, ya tenía listo mi chaleco y mi regulador con consola, y por andar viendo lo del tanque, cuando regresé.... Oh! suprise! ya habían agarrado el equipo que yo había apartado, luego el tanque recién lleno que tenía también lo agarraron, así que tuve que entrar a bucear con mucho menos aire del que me hubiera gustado, con un chaleco de esos que habría usado mi abuelito, (bastante incómodo por cierto). Y también fue justamente ese día cuando mi mochila en la que traía mi telefono celular recién aquirido, mi cámara submarina recién estrenada, mis identificaciones..... argh!!!!, ya no quiero recordar eso, a lo que sigue.

En el cenote azul no recuerdo que tanto bajamos, pero llegamos a un lugar que le llaman el "bosque petrificado", fue bastante interesante, casi al principio de la inmersión nos metemos dentro de una cavernita, y conforme vamos bajando se va perdiendo visibilidad, algo totalmente diferente de lo que habíamos visto en mar abierto y de día. Por un lado se puede distinguir la pared, la cual resulta interesante, parece una formación sedimentaria, que al tocarla, tal pareciera que se deshace, y del otro lado, hacia abajo y hacia arriba solo se veía oscuridad, de hecho costaba trabajo alcanzar a distinguir a los compañeros que iban por delante o por detrás, realmente una experiencia única, lo cual me ha hecho considerar seriamente el buceo en cavernas despues de concluir el curso de tres estrellas.
Esto fue lo que sucedió en el penúltimo día en Mahahual, el hecho de que hubiéramos ido a bucear al cenote azul fue por que el mar no estaba de humor para recibirnos, y tampoco lo estuvo al día siguiente, que era nuestro último de viaje, así que algunos se empezaron a organizar para salir de mahahual, otros empezaron a ver que harían al quedarse, y así, algunos fueron a snorkelear a Tulum, precioso lugar, mi sitio arquelógico preferido, de quienes decidieron quedarse hubo quienes snorkeleron ahí cerca, un par de amigos salieron en busca del río de agua roja.
Mientras, Alex y yo nos juntamos con el grupo que iba a bucear en Xcalac, fuimos a rentar tanque, y nos trepamos a la camioneta del chino junto con Jack y otros compañeros, despues de una hora de camino llegamos a Xcalac, un poblado totalmente despoblado de gente, eso fue lo que me gustó del lugar, tal parece que es un pueblo de pescadores, muy agradable, solitario, me hubiera encantado pasar la noche en el lugar.

Se suponía que bucearíamos en un lugar llamado "La Copa del Mundo", según los locales es un buen sitio de buceo, hay una gran variedad de especies. Sin embargo el mar ahí tampoco estaba con muchas ganas de aceptarnos, íbamos en dos lanchas, la primera iba delante con Alex quien por segunda o tercera vez en el viaje puso su vida en peligro, su lanchero intentó atravesar la barrera de arrecife primero, y justo cuando lo intentaba, una ola provocó que el lanchero cayera al mar, en cuanto nuestro lanchero vió eso nos pidió que nos ubicaramos en laparte inferior de la lancha, en el momento fue bastante alarmante, sin embargo nosotros traímos ganas de bucear así que decidimos que lo haríamos aunque fuera nomás aquí cerquita, nos metimos al agua y yo creo que si me hubiera podido mantener parado, habría podido respirar con el snorkel, aunque aún así fue bastante extremo pues la corriente era muy fuerte. Y ahí es donde uno se da cuenta que tantos ejercicios en la alberca de verdad lo preparan a uno para enfrentar cualquier situación.
Ya me colgué en este post, quizá escriba otro posterior comentando cosas más particulares del viaje, como la noche de la enamoración, o la noche de la tristeza y la nostalgia, quizá, quizá.
Mientras tanto si quieren ver más imágenes de este viaje pueden entrar a mi espacio en Flickr dando click aquí:
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